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La hormona del crecimiento, uso y disfrute

April 12, 2011 Darío Pescador

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Su falta produce enanismo y obesidad. Sylvester Stallone la usó para estar así con 62 años. La necesitas, pero no la tomes. El truco está en conseguir que tu cuerpo produzca más él solito.

La hormona del crecimiento humana (somatotropina) parece, en teoría, el elixir de la eterna juventud. Estimula la división celular, el aumento de la masa muscular, la utilización de la grasa como energía, el sistema inmunitario y la regeneración de los ligamentos. Parece incluso que el efecto es aún mejor para las mujeres.

Esto ha llevado a los atletas desde los años 70 a usarla como sustancia dopante. Sin embargo, inyectarse hormona de crecimiento sintética en grandes cantidades tiene desagradables efectos secundarios como dolores en las aticulaciones, diabetes, hipertensión o ginecomastia. Otros estudios indican que el aumento en el rendimiento es despreciable.

Ya hemos visto que el ejercicio aeróbico nos ayuda a quemar grasa, pero no aumenta nuestra masa muscular, e incluso puede consumirla. Sin embargo, conseguir que tu cuerpo produzca por sí mismo hormona de crecimiento puede transformar totalmente tu aspecto y tu salud, para mejor.

Los ejercicios que estimulan la hormona del crecimiento son el entrenamiento cardiovascular con intervalos y los ejercicios intensos de pesas. Por ejemplo, hacer sprints de 30 segundos, descansar un minuto y repetir. O bien ejercicios con peso en los que con 8 o 10 repeticiones lleguemos al fallo muscular (cuando ya no somos capaces de hacer otra repetición aunque nos prometan mucho dinero).

Es decir, estimulamos la hormona del crecimiento con ejercicios que nos llevan al límite de nuestras fuerzas durante unos instantes, recuperamos fuerzas brevemente, y repetimos el esfuerzo. Estos ejercicios son necesariamente cortos, no pueden llevarnos más de 20 minutos a media hora.

Los ejercicios aeróbicos queman grasas mientras los hacemos. Cuando estimulamos la hormona del crecimiento, quemamos grasa después, mientras descansamos, y durante varias horas, dependiendo de la intensidad. Cortos y efectivos. ¿Qué más se puede pedir?

Pues aún hay más. De forma natural, la secreción de hormona de crecimiento aumenta durante el sueño nocturno. Un motivo más para intentar por todos los medios dormir de siete a ocho horas. Si nos falta el sueño y la cantidad adecuada de proteínas en nuestra dieta, por mucho que entrenemos nuestro cuerpo no podrá regenerarse y crecer.