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Grasa animal, ¿sí o no?

May 03, 2013 Darío Pescador

bacon

Hace unos años, la grasa saturada era el demonio. Si comías mantequilla, queso y chuletones, tus arterias se bloquearían y morirías de un ataque al corazón, ¿verdad? Pues ya no.

Desde los años 50 se había aceptado como un hecho que las grasas saturadas son las causantes de las enfermedades cardíacas. La lógica era que cuanto más grasa saturada, más colesterol, mayor riesgo de que las placas de colesterol bloqueen las arterias, y mayor mortalidad por ataques al corazón.

Lo que ocurre es que falla un paso de ese razonamiento. Es cierto que el colesterol LDL, el "malo" alto está relacionado con la ateroesclerosis. Pero se ha podido comprobar que comer grasa no causa necesariamente un aumento de LDL. Si fuera así, los esquimales, que se alimentan de carne y grasa de foca, estarían muertos a los 30, y son las personas más sanas del planeta. Si fuera así, nuestros antepasados cazadores recolectores, que comían sobre todo animales, habrían sido enfermos crónicos y nuestra especie no habría sobrevivido.

¿Sabes qué hace aumentar el colesterol malo? Has acertado. El exceso de azúcar en la dieta hace aumentar el LDL.

No, las grasas saturadas no son el demonio. No tengas miedo a la grasa.

Las grasas saturadas provienen sobre todo de los animales, como la mantequilla, la grasa de la carne, o los huevos, pero también son saturadas algunas grasas vegetales, como la de coco y palma.

La conclusión es que las grasas saturadas como la mantequilla y la grasa de la carne no bloquean tus arterias, pero sí pueden hacerte engordar si la tomas grandes cantidades. Tampoco hay que confundirlas con las nefastas grasas trans, que aparecen en las etiquetas como grasa vegetal hidrogenada o margarina, y son mucho peores de lo que se pensaba.

Estos son los beneficios de las grasas saturadas:

  • Las grasas saturadas favorecen la producción de testosterona en tu cuerpo, esa hormona que hombres y mujeres necesitan para producir músculo, quemar grasa y mejorar su vida sexual.
  • Mejoran tu sistema inmunológico. La grasa saturada procedente del coco contiene ácido láurico, que es bactericida y rebaja la inflamación.
  • Las grasas saturadas contienen vitaminas liposolubles, sobre todo vitamina A y D.
  • Las grasas saturadas rebajan los triglicéridos: los triglicéridos los sintetiza el hígado cuando hay exceso de hidratos de carbono. Comiendo menos hidratos y sustituyendo esas calorías por grasa se consigue proteger el hígado y reducir el colesterol "malo".

Cómete ese chuletón, pero déjate las patatas y el postre.

Foto: 52kitchenadventures.wordpress.com