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Aislamiento sensorial por un euro

December 05, 2013 Darío Pescador

aislamiento sensorial

No hace falta sumergirse en una cápsula espacial llena de agua salada para dar un descanso a tu cerebro

¿Has oído hablar de los tanques de aislamiento sensorial? Son grandes contenedores llenos de agua con varios kilos de sal de magnesio y totalmente aislados del exterior. Si te metes dentro, tu cerebro deja de recibir estímulos auditivos, visuales y táctiles, solo hay oscuridad y silencio mientras flotas.

Los tanques de aislamiento sensorial se usaron por primera vez en 1954 por John Lilly, un neuropsiquiatra. Los kilos de sal son para obtener un efecto "Mar Muerto", es decir, hacer que aumente su densidad y por lo tanto tú flotes mucho y tu nariz y boca queden fuera del agua, y tengas una sensación de ingravidez. La temperatura es constante para que no tengas ni frío ni calor. No se oye nada, no se ve nada. Estás dejando a tu cerebro sin trabajo. 

El resultado más inmediato es una reducción inmediata del estrés, ya que descienden los niveles de cortisol, la hormona del estrés con la que nuestro cuerpo reacciona a los cambios en nuestro entorno. Si no hay cambios en el entorno, no hay estrés. El aislamiento sensorial también aumenta la creatividad y la concentración horas después del tratamiento.

Solo los millonarios y científicos locos tienen uno de estos tanques en casa, y las sesiones en spas son caras. Pero puedes conseguir efectos parecidos a los del tanque de aislamiento sensorial por mucho menos dinero.

Usa unos tapones para los oídos.

taponesoidos

Solo con eliminar o atenuar el ruido exterior con los tapones te resultará mucho más fácil concentrarte en el trabajo, por ejemplo. Si tienes un rato a solas, combina los tapones con cerrar los ojos para aumentar el aislamiento, y si quieres mejorar el efecto más aún, túmbate en una cama mullida. Permanece así de diez a veinte minutos.

Esta sencilla técnica le da a tu cerebro un rato de descanso y te proporciona una buena parte de los beneficios del carísimo tanque por el precio de dos tapones de espuma. No estamos hablando de dormir, sino de reducir los estímulos exteriores. Funciona.

Foto: earplugs de Shutterstock, no reutilizar